Fascículo V



Fascículo V

         Sobre estas cuestiones conversaron el corto trecho que les separaba del estudio de Luis, que estaba situado en la buhardilla de un edificio antiguo de altos techos y angostas escaleras. Jadeaban cuando alcanzaron el rellano del piso.

         -Debes de tener vocación de alpinista para vivir aquí arriba.

-Me gusta vivir cerca de las estrellas –decía Luis en tanto que abría la puerta y encendía la luz-. Pasa –la invitó.

- ¡Cuánto cuadro!- se sorprendió Pilar.

Sólo en aquel momento se apercibió Luis de lo desarreglado que tenía su estudio: papeles revueltos por todos los lados, tubos de pintura aplastados por el suelo, montañas de libros en columnas sobre sillas, inacabados lienzos contra las paredes, otros sin enmarcar colgados precariamente….

-      Disculpa que todo esté tan desordenado, reconozco que no tengo el estudio en el estado más idóneo para recibir visitas.

-      ¡Ah!, no te preocupes por esas cosas… ¡Qué bien pintas!, ¿de qué trata ese cuadro?

-      Si quieres que te sea sincero no lo sé demasiado bien… Es una expresión de un estado de ánimo, una especie de tormenta mental.

-      Me gusta, tiene fuerza –afirmó ella.

-      Antes pintaba cosas en ese estilo, que suele denominarse como un cuadro abstracto. Pero he cambiado bastante en los últimos tiempos, ahora estoy mucho más cerca de lo figurativo. Mira – le dijo dándole la vuelta a uno de los que tenía contra la pared-: es una escena real, pero diferente.



-      Es como si se contemplase la realidad a través de un espejo mágico –apreció Pilar, observando el cuadro con detenimiento.

-      Sí, los planos se rompen y fragmentan, los muros no tienen espesor, las luces no producen sombras…

-      Y los personajes no tienen rostro.

-      Nadie tiene un rostro ni definido ni definitivo. Cada cual tiene la fisonomía que le quieren atribuir los demás o la simple mecánica de la visión en un momento dado. Jamás me he encontrado un parecido auténtico entre cualquier fotografía que me han hecho y lo que veo reflejado en un espejo cuando me miro.

-      Tampoco yo me veo tal y como me representan las fotos, y la imagen que me devuelven los espejos es bastante cambiante según mis diferentes estados de ánimo.

-     Perdona que no te haya invitado a sentarte todavía, aparta algunos papeles del sofá y acomódate mientras busco algo de beber, me siento sediento entre la ascensión y la charla.

-      También tengo sed, ¿tienes algún refresco?

-      Tengo jarabe de zarzaparrilla y agua helada en la frigorífica.

-      ¿Qué es la zarzaparrilla?
          -  Una planta de la que se extrae un jarabe de sabor parecido a las colas, pero sin química ni excitantes añadidos.

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